COMUNIDADES DE VIDA
BOGOTÁ D.C.
Inicio de labores: 1 enero 1979
Acción pastoral:
- Obras Misionales Pontificias de Colombia: programas misioneros a nivel nacional con jóvenes, ancianos, enfermos y vida religiosa.
- Grupo de Laicos de la Misericordia
- Grupo de oración semanal
- Atención hermanas de paso.
COMUNIDAD CREPITANTE DE FE
Las Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias, desde el año 1991 emprendieron un maravilloso proyecto de comunión y vinculación con LAICOS DE LA MISERICORDIA es una obra que se ha ido construyendo, con el compromiso de todos para compartir la “Espiritualidad de Comunión y Misericordia”. La Iglesia en su proceso de renovación constante invita a la Vida Consagrada y a los Laicos a crear vínculos de unidad, pertenencia y compromiso evangelizador.
En enero de 1992, se inicia el camino y se abren las puertas a los laicos, con el ideal de impulsar una CATEQUESIS EN CLAVE DE MISERICORDIA, que lleve al pueblo de Dios, a tomar conciencia de su dignidad y de una transformación integral, con agentes laicos que sean levadura en la masa de la sociedad. Se busca ensanchar el corazón y el ideal con una Comunidad más amplia para extender la espiritualidad y el carisma mediante un proyecto que haga crecer el Proyecto de Jesús “Extender el Reino de Dios” y en fidelidad al Fundador Monseñor Miguel Ángel Builes Gómez “Ejercer la mayor Misericordia que se pueda ver en el mundo”.
En palabras del Papa Francisco hay que “abrir puertas, trabajar con los laicos, soñar con ellos, reflexionar y especialmente rezar con ellos… pensar con ellos… sentir y actuar con ellos porque son protagonistas de la historia” en la Iglesia y en nuestra Congregación.
En el Documento de Vida Consagra en el No. 56, propone a las Comunidades Religiosas integrar Laicos voluntarios y asociados. “Una manifestación significativa de participación laical en la riqueza de la vida consagrada es la adhesión de fieles laicos a los varios Institutos bajo la fórmula de los llamados miembros asociados o, según las exigencias de algunos ambientes culturales, de personas que comparten, durante un cierto tiempo, la vida comunitaria y la particular entrega a la contemplación o al apostolado del Instituto, siempre que, obviamente, no sufra daño alguno la identidad del Instituto en su vida interna.
Es justo tener en gran estima el voluntariado que se nutre de las riquezas de la vida consagrada; pero es preciso cuidar su formación, con el fin de que los voluntarios tengan siempre, además de competencia, profundas motivaciones sobrenaturales en su propósito y un vivo sentido comunitario y eclesial en sus proyectos. Debe tenerse presente también que, para que sean consideradas como obras de un determinado Instituto, aquellas iniciativas en las que los laicos están implicados con capacidad de decisión, deben perseguir los fines propios del Instituto y ser realizadas bajo su responsabilidad.
Por tanto, si los laicos se hacen cargo de la dirección, éstos responderán de la misma a los Superiores y Superioras competentes.
Comunión y colaboración mutua. Uno de los frutos de la doctrina de la Iglesia como comunión en estos últimos años ha sido la toma de conciencia de que sus diversos miembros pueden y deben aunar esfuerzos, en actitud de colaboración e intercambio de dones, con el fin de participar más eficazmente en la misión eclesial. De este modo se contribuye a presentar una imagen más articulada y completa de la Iglesia, a la vez que resulta más fácil dar respuestas a los grandes retos de nuestro tiempo con la aportación de los diferentes dones.
Es conveniente que todo esto sea considerado y regulado por normas específicas de cada Instituto, aprobadas por la Autoridad Superior, en las cuales se prevean las competencias respectivas del Instituto mismo, de las comunidades y de los miembros asociados o de los voluntarios.
Los Laicos de la Misericordia participan en la diversidad de nuestro Carisma con sus propias iniciativas laicales y a la vez la Congregación ofrece alternativas de comunión y pertenencia según el PROYECTO DE VIDA Y EVANGELIZACIÓN EN CLAVE DE MISERICORDIA:
IDENTIDAD.
ESPIRITUALIDAD
El Laico de la Misericordia vive su consagración bautismal como miembro de la Iglesia en su dimensión teologal y ministerial; vinculado al proyecto de vida y evangelización en clave de misericordia (PREVEM).
COMUNITARIEDAD
Los Laicos de la Misericordia construyen nuevas relaciones donde comparten, participan y se integran en comunidades laicales y con la Congregación, mediante experiencias de fraternidad y ambiente de familia, con sencillez, alegría y abnegación.
FORMACIÓN
Siguen el proceso de formación y autoformación permanente e integral mediante: la lectura orante y misericordiosa de la Palabra, reflexión y estudio de los documentos de la Iglesia, el Plan de formación propuesto por la Congregación y de todo cuanto represente actualización para un mayor servicio.
MISION- ENVÍO
El Laico de la Misericordia, VINCULADO, vive disponible para “Ejercer la Mayor Misericordia que se pueda ver en el mundo”, según lo propone el Padre fundador Mons. Miguel Ángel Builes, participando en comunión en el Proyecto Pastoral tanto de la Iglesia Local como de la Congregación, según los carismas propios y áreas de la tarea evangelizadora, se asume una MISION COMPARTIDA.
ORGANIZACIÓN - PROYECTO DE VIDA
Es la principal herramienta para facilitar el proceso formativo. Contiene los objetivos, actividades que se realizarán y los medios adecuados para crecer en espiritualidad, vida de familia y servicio apostólico. Además del proyecto de vida personal, tendrán un proyecto de comunidad LAIMIS con la participación de todos.
Por tanto, si los laicos se hacen cargo de la dirección, éstos responderán de la misma a los Superiores y Superioras competentes.
Comunión y colaboración mutua. Uno de los frutos de la doctrina de la Iglesia como comunión en estos últimos años ha sido la toma de conciencia de que sus diversos miembros pueden y deben aunar esfuerzos, en actitud de colaboración e intercambio de dones, con el fin de participar más eficazmente en la misión eclesial. De este modo se contribuye a presentar una imagen más articulada y completa de la Iglesia, a la vez que resulta más fácil dar respuestas a los grandes retos de nuestro tiempo con la aportación de los diferentes dones.
Es conveniente que todo esto sea considerado y regulado por normas específicas de cada Instituto, aprobadas por la Autoridad Superior, en las cuales se prevean las competencias respectivas del Instituto mismo, de las comunidades y de los miembros asociados o de los voluntarios.
Hay mucho más… busca y encontrarás: Proyecto de formación de los Laicos de la Misericordia, los módulos con sus encuentros de formación permanente, las experiencias que cada comunidad vive con los laicos, desde Costa de Marfil en África, en Italia, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Argentina, porque la “MISERICODIA NOS UNE” Y los LAICOS ESTAN EN CAMINO “Cristificándose y cristificando cuanto les rodea” PF.
LA MISIÓN NOS ESPERA, UNIDOS LLEGAMOS A TODOS
Si quieres y mandas que te dé 100.000 y más misioneros y un millón de misioneras, dámelos, y verás
el gustazo con que te los devuelvo y consagro. ¡Dámelos, pues, dámelos!. Diario MAB 07.10.38
PROCESO FORMATIVO DE LAICOS LAIMIS
LAICOS, TESTIGOS DE LA MISERICORDIA
Ayuda a descubrir la identidad tanto del Laico como de la Hija de la Misericordia, para asumir el reto de la Espiritualidad de Comunión y Misericordia en el servicio a la out print, graphic or web designs.
KERIGMA EXPERIENCIA DE MISERICORDIA
“Vengan a mi Viña”. Estas palabras resuenan hoy una vez más en los oídos de la Congregación de Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias,
ENCUENTRO KOINONÍA
Desde una Eclesiología de comunión y participación se desprende una actitud de corresponsabilidad en la acción común por construir el Reino.
LAICOS PROFETAS Y TESTIGOS DE MISERICORDIA
Evangelizar juntos con actitud profética y misionera. La Iglesia es por naturaleza misionera. La misión es su esencia y la razón de ser. Existe para evangelizar y servir.
LAICOS PROFETAS Y TESTIGOS DE MISERICORDIA
Evangelizar juntos con actitud profética y misionera. La Iglesia es por naturaleza misionera. La misión es su esencia y la razón de ser. Existe para evangelizar y servir.